Las visiones de Clairvoyant

                                                                         White tie, Black tie

tuxedo-penguin

Salvo que la invitación sea para ir al baile de debutantes de la Ópera de París donde el frac sigue siendo riguroso con todo y la pajarita color blanco (white tie), hoy en día lo que se usa y lo que figura en las invitaciones es el smoking con todo y pajarita negra (black tie), considerado media gala  y que sólo se debe de usar en eventos que se lleven a cabo por la noche. No es una vestimenta de día.

Los orígenes del smoking (saco fumador) o tuxedo (en Estados Unidos se le conoce con ese nombre) son confusos pero no difusos. Los norteamericanos y los británicos dicen tener la razón.

Los primeros se lo achacan al Sr. Griswold Lorillard un distinguido miembro de la sociedad neoyorquina, heredero de un imperio tabacalero, quien se presentó en una fiesta en el exclusivísimo club Tuxedo  de  New Jersey con un frac sin faldones, es decir , sin las colas de pingüino. Decía que le estorbaban, y se lo había mandado a su sastre para que le cortara las colas e hiciera lo posible para que el saco se pudiera abrochar ya que el frac no se abrocha.

En fin que lo transformó en un saco, respetando únicamente las solapas de satín de seda y el color negro.

Los invitados al verlo, quedaron sin aliento, aquello era una afrenta a la elegancia y al buen gusto.

Las crónicas de la época pusieron de manifiesto el escándalo con un lacónico comentario :”ese hombre hace tiempo que debería usar una camisa de fuerza”. Quien les iba a decir que con el tiempo su escandaloso atuendo se convertiría en símbolo de elegancia y de ahí su nombre: Tuxedo.

Y los británicos afirman que ellos son los precursores del smoking, aquí la historia que es menos frívola. Era textualmente un saco para fumar (to smoke).

Antíguamente, los caballeros se retiraban a fumar , después de cenar a un salón dónde se quitaban su “dinner jacket” que casi siempre era un saco negro, con el que asistían a las cenas ya fueran en el club, en un restaurant o en casa de algún amigo y se ponían una especie de batín corto llamado “saco fumador” o “smoking jacket”  y de esa manera evitaban que sus prendas de vestir se contaminaran con el olor a tabaco. Estaba confeccionado en seda, brocado o terciopelo con las solapas contrastando en una tela con brillo que casi siempre era de seda negra.

Cuando terminaban de fumar se quitaban el smoking y volvian a vestirse sus “dinner jackets”.

Todo este trajín de quita y pon, era para evitar que las señoras que los acompañaban tuvieran que tener cerca el aroma a humo de cigarro o de pipa que desprendían los sacos.

Una cortesía de la época en la cual no era habitual que las mujeres fumaran.

¿Cuáles son las reglas para vestir un smoking?

Puede ser de color negro o azul marino muy oscuro. El duque de Windsor lo usaba azul marino porque decía que en la noche el color negro se vuelve pardo y el azul marino brilla, cosa que es cierta.

Las solapas tienen que terminar en pico y ser confeccionadas en seda.

La solapa de chal que es redonda , está en desuso, se ve muy pasada de moda y además no es muy favorecedora pese a ser la original del smoking.

El saco puede ser recto o cruzado. Yo recomiendo el recto para los robustos y el cruzado para los flacos.

Los pantalones llevan la costura lateral ribeteada con una cinta de seda que se llama galón, la cual nos recuerda a los pantalones de los uniformes militares de los siglos XIX y XX.

La camisa blanca, impoluta, almidonada y con puño doble, y la hilera de botones que puede ser a la vista u oculta. Si es a la vista sólo aparecen los ojales, porque los botones hay que comprarlos aparte. Normalmente son esmaltados en negro o de madreperla y se ponen y se quitan cada vez que se usa la camisa.

El cuello siempre es el camisero y la corbata de pajarita  o “bow tie” de color negro.

Para ser elegante, elegante, hay que hacer el moño, nunca de los nuncas comprarlo ya hecho. Y para que quede impecable, es mejor que alguien de pié frente a usted haga el moño para que quede derechito. Si se lo hace uno mismo, siempre quedará torcido.

Los puños de las camisas son dobles y se abrochan con un par de mancuernillas sencillas. Unas bolitas de plata quedan perfectas.

El fajín o faja se coloca con la parte curva hacia abajo. No se usa cinturón; hay que ponerse tirantes.

Los zapatos habituales son con cordones, de color negro, muy clásicos y sin adornos y muy limpios, aunque los muy ortodoxos usan zapatos de charol negros adornados con un lazo de seda negro al frente.

También existe un smoking con el saco blanco y pantalón negro, según los protocolos sólo se permite para veladas al aire libre o para fiestas en altamar o sea en un yate y siempre de noche.

La Primera y la Segunda Guerra Mundial relegaron el smoking a la naftalina, pero una vez terminadas estas terribles contiendas bélicas, las estrellas de cine del momento se lo ponían a la menor provocación en alguna escena de sus películas. Desde Rodolfo Valentino, Humphrey Bogart, Cary Grant, Errol Flyn, Gary Cooper, Spencer Tracy, James Stewart, William Holden, Sean Connery, Pierce Brosnan…

Y…la mujer lo hizo suyo también. Marlene Dietrich y Greta Garbo fueron las precursoras. Imagínense las críticas!!!  Eran chicas valientes.

Desde que Yves Saint Laurent lo impuso a finales de los años sesenta, convirtiéndolo en vestimenta habitual femenina, la moda ya no fué lo mismo.

Y es que el tuxedo o smoking se ha demostrado que les sienta mejor a ellas, que a ellos.

ClairVoyant.

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